La inteligencia artificial (IA) se ha consolidado como una herramienta clave en la transformación de las empresas en Ecuador, sectores como retail, banca, telecomunicaciones y servicios ya la utilizan para automatizar procesos, analizar datos y mejorar la experiencia de clientes y usuarios. Sin embargo, este avance tecnológico aún enfrenta desafíos importantes relacionados con la gestión de datos, la gobernanza y la toma de decisiones automatizadas.
Diagnósticos realizados por la empresa Tosellmore.com entre 2024 y 2025 muestran que, si bien un alto porcentaje de empresas ya ha incorporado soluciones basadas en IA, solo entre el 12% y 18% cuenta con políticas internas claras y formalizadas sobre el uso responsable de estas tecnologías y el manejo de información sensible. En contraste, cerca del 70% mantiene iniciativas activas de IA sin normas, métricas internas ni estructuras definidas de control, lo que evidencia una brecha entre adopción e institucionalización.
Esta situación no representa un freno al desarrollo tecnológico, sino una oportunidad estratégica para fortalecer la madurez digital de las organizaciones. Entre los principales desafíos se encuentran la clasificación y protección de datos personales y sensibles, especialmente en un contexto donde la Ley Orgánica de Protección de Datos Personales (LOPDP), vigente en Ecuador desde 2021, aún se encuentra en proceso de adopción operativa por parte del sector privado y no contempla regulaciones específicas sobre decisiones automatizadas ni lineamientos claros para la evaluación de riesgos algorítmicos.
Ante este escenario, las empresas asumen la responsabilidad de definir sus propios marcos de control y supervisión en el uso de inteligencia artificial. La supervisión humana de los sistemas, la prevención de sesgos en los modelos y la alineación con estándares internacionales de protección de datos se convierten en factores críticos para garantizar un uso sostenible, confiable y alineado a procesos que impactan directamente a clientes, usuarios y colaboradores.
“En Ecuador vemos un interés genuino por innovar con inteligencia artificial. El reto ahora es acompañar esa innovación con estructuras claras que permitan usarla de forma segura, ética y alineada a los objetivos del negocio”, señala Mariángel Hernández, CEO de Tosellmore.
El uso de IA en áreas como marketing, ventas, finanzas y atención al cliente ha demostrado beneficios concretos, pero también ha puesto sobre la mesa la necesidad de contar con procesos de auditoría continua, métricas de desempeño y criterios definidos para la toma de decisiones automatizadas. Sin estos elementos, los errores pueden amplificarse rápidamente y afectar tanto la operación como la percepción pública de las marcas.
De cara a 2026, la experta coincide en que el foco estará en consolidar modelos de IA responsable y explicable, capaces de transparentar cómo y por qué se toman ciertas decisiones. A esto se suma la creciente importancia de la gobernanza dinámica de datos y de integrar la ética y la privacidad desde el diseño como parte estructural de cualquier proyecto tecnológico, y no solo como un requisito legal.
En un entorno cada vez más digital y conectado, el desafío para las empresas ecuatorianas no será únicamente adoptar nuevas tecnologías, sino construir confianza a través de su uso responsable. Fortalecer la gobernanza de la inteligencia artificial permitirá escalar la innovación, proteger la información y consolidar una relación más transparente con clientes, colaboradores y la sociedad en general.















